Autor del artículo: Lic Guillermo Beiro
El dolor, más que una molestia, es una señal, que nos guía hacia el autoconocimiento y el crecimiento. Si lo ignoramos, o lo tapamos, la señal se hará cada vez más fuerte hasta que no nos quede más remedio que prestarle atención. Como si tu coche está perdiendo aceite e ignoras la señal de advertencia, fundis el motor. No es necesario tocar fondo si prestamos atención a las señales.