Autor del artículo: Federico Busch
El duelo no es debilidad.
Es amor que perdió su dirección.
No se trata de “superar” a alguien como quien cambia de página.
Se trata de aprender a sostener lo que duele sin que te destruya.
El amor que ya no tiene a dónde ir puede convertirse en rencor…
o puede convertirse en cuidado hacia ti mismo.
Trabajar el duelo es hacer alquimia emocional:
transformar ausencia en memoria,
memoria en gratitud,
y gratitud en fuerza.
No estás olvidando.
Estás reubicando ese amor.
Mi opinión. Me gusta la mirada porque dispone de empatía y define algo que sucede.
Las personas no saben que hacer con el sentimiento que persiste [naturalmente] y quieren seguir dando amor a la persona que perdieron por muerte o ausencia. No es algo sencillo. No se resuelve con fórmulas como soltar, amarse, dignidad o fortaleza. Eso estrangula al ser sufriente.
El problema es otro.
Un amor que se cruzó con un callejón sin salida. Atorado. Y debe buscar una línea de expresión.
Una parte de ese amor lo usarás para cuidarte, reestablecerte en tu eje, recordar, amar sin desesperación, y encontrar el sentido de lo que viviste en sus bondades, sus desencuentros, su intensidad y lo mejor: que alguien te importe tanto como vos mismo.
Dónde te deja parado eso tan íntimo que te pasó? Desde que nueva fortaleza miraras el futuro de acuerdo a tu historia. Eres tu historia. También, eres tu historia. No es que te define pero si señala lo que sientes. También eres lo que sentís que eres, pero en el amor, a veces, eso toma cuerpo y sale de vos como una escultura que es hermosa porque la hiciste para que sea hermosa. Las intenciones valen mucho.
Lic. Federico busch
M.P: 86532