Autor del artículo: Graciela Cortegoso
¿Cis-género o trans-género, cómo me nombro?
El sentido común nos lleva a relacionar el “género” exclusivamente con las mujeres, pero no es así. El género no es algo que se da por hecho, todos aprendemos a ser mujeres y hombres de acuerdo a los valores, reglas y costumbres de la sociedad donde crecimos, la cultura y las tradiciones de cada familia conducen al ser masculino o femenino. El género tiene que ver con las cosas que nos gustan, la ropa que usamos, como la llevamos, que clase de tareas realizamos, que carreras estudiamos, nuestros gustos, como nos relacionamos con amigos, familia, parejas. Sabemos que todas las personas nacemos con determinadas características genéticas, hormonales, fisiológicas, que la ciencia médica, llama sexo. No nacemos como mujeres y varones. Se nos asigna un género de acuerdo a nuestros genitales y nos identificamos o no con el mismo, en el proceso de socialización. Este aprendizaje es dinámico, ya que todos los individuos van adquiriendo a lo largo de su vida, conocimientos, conductas, que le permiten vivir en sociedad y ser reconocido por pertenecer a ella. Todo lo que se espera de nosotros como femenino y masculino, lo fuimos incorporando a través de los valores familiares, nuestro transito por la escuela , los clubes, lo que adquirimos a través de redes sociales, la televisión, y la publicidad.
El modelo social nos impone una concepción binaria, esto quiere decir: o se es hombre o mujer, restringe y limita la posibilidad de expresión de la diversidad, y deja por fuera la complejidad y diferencias entre las personas. Por lo cual, quien elija por fuera de la norma, incluso dentro de los géneros dominantes, deberá brindar explicaciones si no se ajusta a los roles que se espera de cada uno de ellos. ¿Por qué una mujer decidió no tener hijos?, o ¿Por qué un varón no es el principal sostén del hogar?
¿Qué pasa con las personas que no se ajustan a lo que se espera de su género? ¿Todos nos identificamos con el género que se nos asignó al nacer?
Estas preguntas nos llevan a mencionar el concepto de Identidad de género: Se trata de la percepción subjetiva que un individuo tiene de sí mismo, en cuanto a su propio género, que podría coincidir o no con su sexo.
Aquí se establecen dos categorías:
• Las personas Cis-género (el prefijo “cis” significa “del mismo lado”) Existe una identificación con el género que nos asignaron al nacer.
• Las personas trans-género (el prefijo “trans” significa “al otro lado” No hay correspondencia con el género que nos asignaron al nacer.
También existen individuos que, no se sienten ni varones ni mujeres: se denominan “no binario”. Del mismo modo, hay quienes se perciben como “género fluido,” son aquellos que cambian de género en diferentes etapas de su vida.
La incorporación de estos términos nos sirve, una vez más, para nombrar las diferentes identidades en igualdad de condiciones. A pesar de los avances en derechos de la población LGBTI+, la visibilidad de la orientación sexual, ocasiona la disminución de oportunidades, exponiendo a estas poblaciones a situaciones de riesgo para subsistir.
Cada persona tiene el derecho a elegir de qué manera expresar su género, ya sea a través de sus modos de hablar, como se viste, como lleva el cabello y/o en sus características personales. La identidad de género no debe ser cuestionada por la forma de vestirse, de peinarse, o de interactuar. Escindir los estereotipos rígidos de género, nos ayudaría a ser más amigables con las vivencias de otras personas, sin juzgarlas.