Autor del artículo: Psicóloga Clínica Marcela Gómez Arboleda
El amor propio es aceptarnos tal y como somos, aceptar nuestras fortalezas y debilidades.
El amor propio es cumplirnos a nosotros mismos, cumplir nuestros propósitos, metas y sueños.
El amor propio es conocer y comprender hasta dónde puedo llegar, poner límites y esforzarme cuando quiero y siento que puedo hacerlo.
Trabajar la aceptación propia y la comunicación interna, es el primer paso para una buena relación con nosotros mismos.
El amor propio no es sentirte bien contigo todo el tiempo. Es la capacidad de:
• Tratarte con respeto, incluso en tus errores
• Reconocer tu valor sin necesidad de validación constante
• Escucharte emocionalmente
• Poner límites sin culpa
Es un vínculo contigo que no depende de lo que logras, sino de cómo te percibes.
Cómo puedes fortalecer y mejorar el amor propio.
1. Aprende a escucharte
Muchas personas saben lo que los demás necesitan, pero no lo que ellas sienten.
Pregúntate todos los días: ¿Qué necesito en este momento?
2. Cuida tu diálogo interno
La forma en la que te hablas impacta directamente tu bienestar.
Cambia el “no soy suficiente” por “estoy aprendiendo”.
3. Establece límites
Decir “sí” a todo es una forma de poner a los demás por encima de ti.
Poner límites no aleja a las personas correctas, las filtra.
4. Valida tus emociones
No necesitas justificar lo que sientes para que sea válido.
Sentir no te hace débil, te hace humano.
5. Sé coherente contigo
El amor propio también es actuar a favor de tu bienestar.
Que tus pensamientos, emociones y acciones vayan en la misma dirección.
Recuerda: El amor propio es una práctica diaria, de transformación. No se trata de convertirte en alguien distinto, sino de aprender a tratarte con el respeto y la empatía que mereces.
No necesitas ser perfecto para empezar a amarte, solo necesitas estar dispuesto a dejar de abandonarte.